Este pequeño país del Caribe, ha sufrido un tremendo terremoto que ha aumentado en mucho las penalidades de los supervivientes. 100.000 muertos, miles más desaparecidos, 2.000.000 sin hogar que vagan sin rumbo en espera de la ayuda internacional, que le está costando llegar. Todos los ciudadanos de muchos países y algunos Gobiernos están arrimando el hombro para ayudar en todo lo que se pueda y mitigar, en la medida de lo posible, la desgracia ocurrida. También el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha decidido ayudar. Ha decidido desbloquear 100 millones de dólares como ayuda urgente. Sin embargo, los haitianos tendrán que devolver estos 100 millones. ¿Esta es la ayuda? ¿Un préstamo? Haití debe actualmente 450 millones de dólares de intereses, imposibles de pagar. si ahora se la añade esta "ayuda", tendrán otro terremoto que costará vidas... por hambre. Los países no son pobres porque Dios lo quiera sino que la culpa recae sobre las potencias colonialistas (primero Francia y después EE.UU.) que saquearon su economía, sacando miles de millones de dólares de país, en vez de reinvertir, y de las dictaduras apoyadas por ellos (Duvalier y otros).
El fracaso de la cumbre sobre el clima de Copenhaguen, acabada en un sonoro fracaso, es el preludio de lo que va a ocurrir en los próximos años. El deshielo del Ártico que ha perdido casi la mitad de su extensión en 20 años, abre muchas posibilidades para la utilización de recursos hasta ahora escondidos en el hielo. Por el contrario, la desertización en otros lugares obligará a la migración de millones de personas. Consecuencia: GUERRAS CLIMÁTICAS. Sobre esto, aparece un magnífico reportaje en Público que es de obligada lectura. Firmado por Andrés Pérez el artículo es muy instructivo.
No es una amenaza, pero desde luego si la resistente Haidar muere por la huelga de hambre que está manteniendo, la responsabilidad principal, sin duda, es de la monarquía dictatorial de Marruecos, presidida por el "hermanos menor (como le gusta decir al Juancarlos Borbón) del Rey de España (por la gracia de Franco). Pero a continuación, de forma inmediata, del Gobierno español que no se ha atrevido nunca a presionar a Marruecos, atados por una increíble torpeza diplomática histórica y por el miedo a que se le mueva "el problema" de Ceuta y Melilla. El no querer cumplir las resoluciones de la ONU sobre el referéndum en el Sahara, es responsabilidad tanto de España como Marruecos. ¡Ojo! siembra vientos y recogerás tempestades.
Llegada a Madrid de los cuerpos de soldados españoles muertos en la guerra de Afganistan.
Lo normal de una guerra es saber cuando se entra, pero no cuando se sale. Esto vale para el Sr. Obama, al que ya se le ha acabado el crédito que se le concedió (tampoco cierra Guantánamo). Pero en nuestra tierra parece que tenemos unos que son más "papista que el papa". Obama dice que quiere salir en junio de 2011, y nuestra Ministra de la Guerra, Carme Chacón que será difícil salir antes de 2014. El Presidente Zapatero piensa impulsar el envío más soldados. En cualquier caso nuestro ejército no está en guerra, ¿o sí? Hoy Juan Carlos Escudier publica un lúcido artículo en Público que merece leer despacio y reflexionando.
Esquema de la valla existente en Ceuta y Melilla. Realmente creativa.
Con este mismo título, Josep Ramoneda escribe en El País de este domingo un artículo muy interesante en el que saca a colación unas frases de Zapatero. En el recinete aniversario de la caída del muro de Berlín (del que dejamos constancia aquí), dijo "No podemos perder de vista que hay otros muros en el mundo que deben caer". El articulista le recuerda que él mismo fue el que ordenó cambiar una simple valla, por una gran estructura metálica similar a cualquier otro muro. ¿Quizás se le olvidó esto Zapatero? También viene a recordar que hablar de Alianza de Civilizaciones, y poner una muralla metálica que separa a unos pobres desharrapado del maravilloso primer mundo, no es la mejor moneda de cambio.
Una extraordinaria pintada
Lean Vds. el artículo de referencia que es muy interesante.
Nos hallamos afligidos por una política corrupta que promociona un comportamiento fuera de la ley y/o inmoral. El interés público no tiene ningún significado práctico en el comportamiento cotidiano entre las facciones gobernantes. Los auténticos problemas de nuestro mundo no son confrontados por aquellos que se hallan en el poder. Bajo el disfraz del servicio público, utilizan todo lo que tienen a mano para su beneficio personal.
Están locos con y por el poder